Define el problema y el cliente

Elige a quién ayudas y qué problema puedes resolver con tus habilidades actuales. Investiga cómo lo resuelve hoy el cliente y qué le cuesta mantener ese proceso.

Describe una oferta concreta

Especifica entregables, plazos, dependencias, precio, soporte y exclusiones. Evita frases vagas como “crecimiento garantizado” y explica qué resultados dependen de factores externos.

Demuestra el enfoque

Utiliza una muestra, una auditoría breve o un caso autorizado. Explica qué observaste, qué cambiarías y cómo medirías el resultado. No inventes testimonios o cifras.

Estructura una propuesta

Resume el problema, la solución, el alcance, el calendario, el precio, los requisitos del cliente y el siguiente paso. Facilita la comparación entre opciones sin esconder condiciones importantes.

Gestiona objeciones

Pregunta qué preocupación hay detrás: presupuesto, prioridad, confianza, tiempo o encaje. Responde con información específica y acepta que a veces la mejor decisión es no contratar.

Da seguimiento con contexto

Registra la conversación y el próximo paso acordado. Envía un seguimiento útil, no una secuencia automática que ignore una respuesta o una negativa. Respeta las preferencias de contacto.

Mide el proceso comercial

Revisa reuniones celebradas, propuestas enviadas, cierres, duración del ciclo y motivos de pérdida. Usa estos datos para ajustar la oferta y el proceso antes de aumentar el volumen de captación.

Nota: confirma las funciones, condiciones y precios actuales en la documentación oficial antes de tomar decisiones o activar procesos para clientes.

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