Alinea expectativas desde el inicio
Documenta objetivos, alcance, responsables, tiempos de respuesta y métricas. Explica qué depende de la agencia y qué requiere acción del cliente. Evita prometer resultados que no controlas.
Onboarding repetible
Usa una checklist para accesos, activos, aprobaciones y fechas. Asigna responsable a cada tarea y muestra qué falta para avanzar. La plantilla debe ser consistente, pero el proceso debe adaptarse al proyecto.
Comunicación proactiva
Programa revisiones periódicas y avisa pronto cuando un bloqueo afecte al calendario. No esperes al informe mensual para explicar una incidencia importante.
Reporting que lleva a decisiones
Resume objetivos, resultados, limitaciones y próximos experimentos. No llenes el informe de métricas que no afectan a las decisiones del cliente.
Detecta señales de riesgo
Observa tareas sin respuesta, cambios repetidos de alcance, falta de aprobaciones o desacuerdo sobre objetivos. Utiliza estas señales para iniciar una conversación humana, no para etiquetar automáticamente al cliente como perdido.
Cierre de ciclo
Pregunta qué aportó valor, documenta aprendizajes y acuerda el siguiente periodo. Si el cliente decide salir, facilita una transición ordenada y gestiona los accesos con seguridad.